Tiempo de preparación: 30 minutos
Tiempo de cocina: 20 minutos
Total: 50 minutos
Cantidad: 4 porciones
Ingredientes:
- 4 chiles poblanos
- 1 cebolla mediana
- 2 cucharadas soperas de manteca de cerdo o aceite vegetal
- 1/2 litro de crema (ácida, dulce, o mitad y mitad)
- media cucharadita de sal
Preparación:
Lava los chiles en agua fría y sécalos. Ásalos. Coloca los chiles asados en una bolsa de plástico y permite que descansen durante unos 20 minutos o hasta que ya no estén demasiado calientes como para tomarlos con las manos.
Pela los chiles, quitándoles la capa exterior de la cáscara que se quemó cuando se asaron. Saca las semillas y quita tallos y hebras interiores. (Deja algunas de las semillas si te gusta un plato más picoso.) Corta los chiles en tiras de entre medio centímetro y un centímetro de ancho.
Corta la cebolla en rebanadas tipo medialuna de aproximadamente el mismo ancho que las tiras de chile poblano.
Calienta en una sartén la manteca o el aceite. Vierte sobre ella la cebolla rebanada. Frie la cebolla suavemente hasta que se vea transparente. No permitas que se queme o que se dore la cebolla; más bien mantén el calor entre mediano y bajo para que se cueza la cebolla sin que cambie de color.
Agrega las tiras de chile y sigue friendo durante unos 10 minutos más o hasta que tanto la cebolla como el chile estén suaves. Agrega la sal y la crema, revolviendo bien. Mantén la mezcla sobre calor bajo hasta que se caliente bien -- pero no permitas que llegue a hervir (para evitar que se corte la crema).
Sirve tus rajas con tortillas de maíz bien calientes o con tostadas -- y ten a la mano abundantes servilletas para los comensales ya que es un poco difícil comer este platillo sin mancharse las manos.


