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Buñuelos

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Buñuelos

Dos formas de servir los buñuelos: rebozados con azúcar y canela en polvo, y con el tradicional jarabe de piloncillo con canela y anís.

foto (c) Robin Grose
Muchas culturas tienen sus versiones de este pan frito ligeramente dulce. En México los buñuelos se acostumbran en las ferias y sobre todo en diciembre durante las posadas y la Navidad. Son clásicos también en los mercados temporales que se erigen afuera de las iglesias en las fechas del santo patrón del lugar. ¡Qué rico sentarse sobre un banco rústico bajo el toldo de un puesto de buñuelos en una noche fría con el ser amado y pedir un café de olla calientito y un buñuelo gigante bañado con jarabe de piloncillo! Sin embargo, si donde tú vives no llegan estos puestos, no tienes que perderte el gusto; para aprender a elaborar tus propios buñuelos, solamente sigue leyendo.

Tiempo de preparación: 3 horas

Total: 3 horas

Cantidad: 15-20 piezas

Ingredientes:

  • Para los buñuelos:

  • 8 tomates verdes o tomatillos (únicamente sus cáscaras)*
  • 1/2 cucharadita de semillas de anís
  • 1 taza de agua
  • 4 y 1/2 tazas de harina de trigo
  • 3 cucharadas soperas de manteca vegetal
  • 1/2 taza de azúcar
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • 1 cucharadita de polvo para hornear ("royal")
  • 3 huevos
  • 1/2 taza de leche
  • aceite vegetal para freír (entre 1/2 litro y 1 litro)

  • Para el jarabe:

  • 2 tazas de agua
  • 400 gramos de piloncillo
  • 2 varas de canela
  • 1/2 cucharadita de semillas de anís

  • Para el rebozo:

  • 2 tazas de azúcar blanca
  • 2 cucharaditas de canela en polvo

Preparación:

*Vamos a utilizar solamente la cascara (de textura parecida a un papel delgado) que envuelve a los tomatillos; contienen una sustancia que actúa como una levadura suave en la receta. Quita las cáscaras y guarda los tomates para otro uso.

  1. Prepara un te con las cáscaras de tomate, la semilla de anís y la taza de agua: coloca estos ingredientes en una cacerola pequeña y deja que hiervan suavemente durante aproximadamente 5 minutos. Quita la cacerola del fuego y cuela el te. Desecha los sólidos. Aparta 4 cucharadas soperas del te para usar posteriormente en la receta.

  2. En un recipiete grande coloca la harina, la manteca vegetal, el azúcar, la cucharadita de canela en polvo y el polvo para hornear. Mézclalos con las manos, aplastando la harina y la manteca entre las palmas de las manos hasta que quede todo perfectamente integrado.

  3. Crea en el centro de la mezca de harina una fuente (un hueco grande) y coloca en ella los huevos sin cáscara, la leche y las 4 cucharadas soperas del te de anís. Mezcla con las manos, amasando hasta que todo esté bien combinado y se forme una sola bola que se despega de los lados del recipiente. Saca la masa del recipiente y amasa unas cuantas veces más hasta que se despegue de los dedos y forme un sola pieza.

  4. Coloca la bola de masa en un recipiente tapado con una toalla humedecida. Deja que repose en un lugar tibio durante aproximadamente una hora.

  5. Forma bolas de masa del tamaño de un tomatillo -- de 3 o 4 centímetros de diámetro. Con un rodillo y sobre una superficie plana, extiende la masa lo más que puedas (entre más delgada, más crujiente será el buñuelo) para formar círculos parecidos a los que se hacen con la masa de tortilla. Ajusta la cantidad de masa para formar círculos del tamaño que te convenga (o sea, que no sean más grandes que la olla en que se van a freír y que sea un tamaño conveniente para el manejo después en cuestión de plato, etc.) Sigue haciendo "tortillas" muy delgadas hasta terminar con la masa, colocándolas sobre una superficie plana en una sola capa o separadas con papel encerado para que no se peguen unas a otras.

  6. Vierte el aceite vegetal en una olla grande hasta que alcance una profundidad de entre 3 y 4 centímetros y prende el fuego a nivel medio alto.

    Forra de papel estraza o papel toalla un par de charolas de metal para galletas (de las que tienen una orilla de un par de centímetros) u otro recipiente parecido. Aquí es donde colocarás a los buñuelos fritos para que se les escurra el aceite. Si tuvieras además una rejilla de metal para que las piezas fritas se queden en posición vertical, sería ideal; colócala sobre el papel absorbente dentro de la lata para galletas.

  7. Cuando el aceite ya esté caliente, toma un círculo de masa con los dedos y mételo suavemente al aceite. Utiliza una pala de madera o una espumadera de metal para "hundir" la pieza un poco para que el aceite la cueza por los dos lados a la vez. Una vez que se sienta un poco dura, utiliza dos tenedores y mucho cuidado para darle vuelta en la olla. Cuando ya esté el buñuelo doradito por los dos lados, sácalo del aceite y déjalo escurrir unos momentos. Luego colócalo en el recipiente con papel absorbente, de ser posible de forma vertical, para que se termine de escurrir.

    Sigue así, friendo un buñuelo a la vez y escurriéndolo, hasta terminar con todas las piezas.

  8. Prepara el jarabe: En una cacerola coloca las 2 tazas de agua, el piloncillo, las varas de canela entera y la media cucharadita de semillas de anís. Préndelo a fuego medio y cuécelo, moviendo frecuentemente, durante unos 20 minutos o hasta que esté bien disuelto el piloncillo y se haya espesado un poco -- no se busca un jarabe muy espeso. Quítalo del fuego y cuando se haya enfriado lo suficiente para ser manejado cuela el jarabe y descarta las semillas y los trozos de canela. Guarda el jarabe en un frasco de cristal.

  9. Prepara el rebozo: Combina bien las dos tazas de azúcar blanca con las 2 cucharaditas de canela en polvo. Coloca la mezcla en una charola de metal de galletas (de las que tiene orilla) u otro recipiente plano lo suficientemente grande para que quepan uno o dos buñuelos acostados.

Para servir los buñuelos, tienes dos opciones:
  • Si el comensal quiere su buñuelo cubierto de azúcar, coloca una pieza en la charola con la mezcla de azúcar y canela. Cubre completamente el buñuelo con azúcar; luego levántalo y sacude el exceso. Ya queda listo para comer en plato o (si se está al aire libre y no importan las migajas) con la mano.

  • Si prefiere el buñuelo con jarabe, coloca una pieza sobre un plato grande. Vierte encima el jarabe preparado en la cantidad deseada. Se come con cuchara, asegurándose de tener a la mano un amplio número de servilletas de papel.

Disfruta tus buñuelos con alguna bebida caliente como el café de olla, el champurrado o un chocolatito caliente.

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