Descripción:
Variedades de jícama:
La planta:
Origen de la jícama:
La jícama es originaria de México y Centroamérica y fue cultivada y consumida por muchas culturas prehispánicas de las Américas. Su nombre en lengua náhuatl (idioma de los aztecas) es xicamatl, cuyo significado es "raíz acuosa."
Tras la Conquista, la jícama fue llevada por los españoles a las islas Filipinas, de donde se extiendió a muchas partes de Asia. Hoy es conocida y empleada en la gastronomía de varios países del sudesete asiático, donde se prepara cocida al vapor, horneada, o frita y es apreciada por tener la cualidad de absorber los sabores de los demás elementos con los cuales se cocina.
Comprar y preparar la jícama:
En México la jícama normalmente se come cruda. Es común verla picada y aderezada solamente con jugo de limón, sal y chile en polvo. Para preparla sólo hace falta pelarla y cortarla en trozos del tamaño que se desee. Puede costar un poco de trabajo cortarla, pues es bastante dura y de forma irregular.
Al comprar tu jícama, escoge una que tenga la cáscara lisa, sin arrugas ni manchas oscuras, porque éstas pueden indicar que la fruta ha estado guardada durante demasiado tiempo. Cerciórate de que no tenga hendiduras suaves; ésto quiere decir que ya empezó el proceso de su descomposición.
Al llegar a casa, mete la jícama al refrigerador, donde se podrá conservar bien hasta por un par de semanas. Pélala y córtala en trozos, tiras, o láminas (tambien se puede rallar) poco antes de que se vaya a consumir. Por su dureza, requerirá de un cuchillo grande y filoso -- córtala con calma y con mucha precaución. Debido al proceso de oxidación, lo blanco de la jícama se empezará a poner oscura si no se consume dentro de un par de horas después de pelarla y cortarla. Ésto no altera la calidad ni el sabor de la jícama, pero si lo quieres evitar por razones estéticas, frota las superficies de la jícama con un poco de jugo de limón después de cortarla.


